|
|
Â
Los seres humanos tenemos una propensión natural para buscar atajos, soluciones mágicas, curas secretas y pociones milagrosas.
Cuando era niño, me fascinaban las historias de genios que ofrecÃan tres deseos. Desde muy pequeño siempre pensé que mi dotación de deseos serÃa inagotable pues, invariablemente, mi tercer pedido serÃa tener tres deseos más. Lo que sà evolucionó, con la edad, fue el tipo de deseo. Al principio, soñaba con juguetes espectaculares como pequeños automóviles idénticos a los de los adultos, pero hechos a mi medida, incluyendo una buena dotación de calles y carreteras sólo para niños. Con un poco más de edad, deseaba tener la capacidad de detener el tiempo; todos se paralizaban, menos yo quien podÃa pasar un par de horas jugando en medio de un dÃa de escuela, yendo a repasar lo que el maestro me estaba preguntando, o tomando una siesta si estaba cansado. Después, deseaba tener una poción que me permitiera instantáneamente hablar en forma fluida todos los idiomas del planeta. Hoy, después de obtener la pastilla mágica que me permitiera comer todo lo que quisiera sin jamás subir de peso, uno de mis deseos serÃa tener acceso a una inversión que me diera rendimientos anuales de 10% sin volatilidad alguna. Éste -como mi máquina del tiempo, la poción para los idiomas, la ciudad para niños, o como el genio mismo- es, desafortunadamente, pura fantasÃa.
Â
El once de diciembre, el Sr. Bernard Madoff fue arrestado por el FBI, después de que sus hijos denunciaron que su padre habÃa desarrollado por décadas un esquema de inversión ficticio que no era más que una simple pirámide[1].
En forma increÃble, el Sr. Madoff presidió sobre el directorio del mercado de valores Nasdaq, después de haber sido uno de sus precursores. Era una figura prominente en el medio financiero, a partir del desarrollo de su firma –Bernard L. Madoff Investment Securities, LLC- que fundó en 1960.
El fondo administrado por Madoff “obtuvo†un rendimiento anual de 10.5% en promedio por 17 años. En noviembre, cuando los mercados accionarios se colapsaron, él reportó una utilidad de 5.6% en el mes. Probablemente, lo que le estaba pasando era que se estaba quedando sin liquidez ante los altos niveles de redenciones (salidas) de clientes del fondo, y pensó que al reportar un rendimiento mensual extraordinario podrÃa atraer inversionistas nuevos con cuyo dinero le harÃa frente a quienes necesitaban salir. Evidentemente, la estrategia no funcionó y el quimérico esquema se despeñó.
Se dice que este fraude ocasionó pérdidas por cincuenta mil millones de dólares, haciéndolo el más grande en la historia. La cifra, sin embargo, debe ser entendida en forma adecuada. Probablemente, el dinero que los inversionistas invirtieron originalmente con Madoff fue mucho menor (se estima que alrededor de 17 mil millones), pero éstos creyeron que habÃan obtenido un rendimiento que, si se suma a la cifra original, triplica el monto invertido.
La pregunta clave no es cómo el esquema del Sr. Madoff fue creÃdo por los numerosos ancianos judÃos retirados en Palm Beach que le dieron a este señor el producto de una vida de trabajo. Lo realmente inconcebible es que decenas de bancos, fondos de fondos e inversionistas institucionales no hayan hecho la tarea antes de invertir.
En 1997 tuve la oportunidad de conocer al Sr. Madoff. En esa época, yo desarrollaba un fondo de hedge funds y decidimos entrevistar a su firma dado el estelar desempeño que ya tenÃan. A pesar de éste, decidimos no invertir. En nuestro proceso de inversión tenÃamos dos reglas. Primero, nunca invertÃamos con fondos sin un estilo definido; nos parecÃa que si el fondo en cuestión pudiera hacer lo que sea, corrÃamos el riesgo de –sin saberlo- estar duplicando o triplicando el mismo riesgo dentro del portafolio de nuestros clientes. Segundo, necesitábamos entender qué escenario podÃa hacer ganar o perder al fondo. Pensábamos que, si estuviéramos en la necesidad de explicarle a un cliente por qué habÃamos perdido dinero, era imprescindible articular qué parte de la estrategia no habÃa funcionado. Nunca logramos entender el “sofisticado†y enmarañado proceso de Madoff y, por eso, decidimos no darle dinero.
Admito que en ese momento nunca me cruzó la mente que esa firma estuviera haciendo algo indebido. La reputación y trayectoria –y carisma- del Sr. Madoff era a prueba de balas (al menos, eso yo creÃa) y salà de ahà sintiéndome un poco tonto por no haber logrado entender cómo lo hacÃa. Â
¿Recuerda usted que en algo que escribà hace poco más de un año hice referencia a cuando Warren Buffet dijo que “cuando la marea baje, veremos cuánta gente está nadando desnuda� Éste es precisamente ese momento y el desnudo no es sólo Madoff, sino todos los intermediarios que en forma negligente e irresponsable decidieron que el que un fondo tenga un buen rendimiento histórico es razón suficiente para darle dinero.
El colapso de Madoff nos recuerda que los genios no existen y que no todo lo que brilla es oro. Nos regresa cruelmente a la despiadada realidad en la cual para conducir un automóvil hay que ser mayor de edad y alcanzar los pedales, para bajar de peso hay que dejar de comer; en la que el tiempo nunca se detiene y en la que –sin temor a equivocarnos- el nivel de rendimiento que uno obtiene al invertir es directamente proporcional al grado de riesgo que se asume al hacerlo.
Desafortunadamente, la secuela de Madoff será mucho más allá de lo que a primera vista pensamos. Por una parte, aun aquellos hedge funds que han sido profesionales y responsables van a sufrir aún más redenciones por parte de sus clientes. Por otra parte, la credibilidad de los intermediarios bancarios será puesta en tela de juicio. Finalmente, los reguladores, brutalmente humillados durante este proceso, van a sacar la espada y cortar cabezas, incrementarán la regulación en forma desproporcionada, y al hacerlo encarecerán aún más la ya de por sà vapuleada intermediación financiera.
La realidad, sin embargo, es que las señales de alarma en el caso de Madoff abundaban. Déjeme darle algunas. A pesar de su enorme tamaño, éste era un fondo auditado por una minúscula firma de auditorÃa de tres empleados, Friehling & Horowitz (con una oficina de cuatro por seis metros en un pequeño centro comercial a cincuenta kilómetros de Manhattan), absolutamente desconocida. En forma increÃble, la firma nunca tuvo que someterse al escrutinio del AICPA (“instituto americano de contadores públicos certificadosâ€) debido a que admitieron que durante los últimos quince años no habÃan auditado a nadie.
Segundo, es usual que los hedge funds mantengan custodia de sus valores con algún banco independiente. El banco emite estados de cuenta que certifican que ahà están los bonos o acciones en los que se invirtió. En este caso, la custodia de este fondo la hacÃa la propia casa de bolsa de Madoff.
Tercero, la función de “compliance†(cumplimiento legal) la hacÃa Peter Madoff, hermano de Bernard; y la abogada de la empresa era su hija.
Por último, el rendimiento obtenido por el fondo en todas las crisis recientes de los mercados era siempre alrededor de 10%, y la volatilidad del rendimiento serÃa comparable con la de un bono del tesoro. Como dije antes, cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, usualmente lo es.
SÃ, viendo las cosas por el espejo retrovisor uno siempre hace apreciaciones correctas. Pero el caso de Madoff puede ser espectacular por su tamaño, pero no es ni el primero ni el último.
Hay en este momento otros casos en el mercado de entidades que ofrecen rendimientos fuera de la realidad, donde la gente no se hace preguntas clave. Si un banco, por poner un ejemplo ficticio, me paga rendimientos enormes por los depósitos bancarios que hago, la pregunta evidente es ¿qué pueden hacer ellos con mi dinero en este entorno para ganar un rendimiento aún mayor a lo que me pagan (particularmente sabiendo que nadie está dando crédito) y que les permita además cubrir sus costos y tener utilidades? ¿En qué jurisdicción está el banco? ¿Hay reguladores serios que estén vigilando a la institución? ¿Hay auditores internacionalmente reconocidos que avalen la información que presenta el banco? ¿Es el banco una entidad frugal y cautelosa, o derrocha dinero independientemente del entorno económico?
La gente tiende a desconectar su sentido común cuando la realidad que vive es demasiado buena y el despertar puede resultar incómodo. Madoff engendró una dolorosa tragedia para individuos, familias, fundaciones y múltiples entidades que gozaron por años de la fantasÃa engendrada en esta estafa. Esto debe recordarnos que el hecho de que la realidad no se haga presente por un largo periodo de tiempo no es, en sÃ, una garantÃa de que ya no lo hará.
Estas historias me recuerdan el conocido cuento de Hans Christian Andersen “Las Ropas Nuevas del Emperadorâ€. En éste, un vanidoso emperador amante de vestir bien acaba siendo timado por unos sastres quienes le hacen un “lujoso†vestido con una tela que tiene la propiedad peculiar de que aquellos que son tontos o que no merecen la posición que tienen, no pueden verla. Esto lleva a que, mientras el emperador anda sin ropa, todos pretendan que admiran su hermoso vestido hasta que un niño delata la desnudez del monarca.
Igualmente, la gente que invertÃa con Madoff estaba endiosada con la sofisticada estrategia que le permitÃa generar altos rendimientos con absoluta estabilidad, a pesar de no entender cómo lo hacÃa. Como si el deseo de que tal cosa existiera la pudiese convertir en realidad.
De una vez por todas, déjeme decirle la cruda realidad. Nadie, absolutamente nadie tiene la piedra filosofal que puede convertir un metal corriente en oro. Toda inversión tiene mayor o menor nivel de riesgo y el rendimiento que ofrece es proporcional a éste. Nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar en los mercados, y toda estrategia de inversión que esté fundamentada en acertar al adivinar, es incorrecta.
El proceso de invertir implica tomar riesgo en forma sistemática e inteligente, buscando desarrollar portafolios de inversión diversificados en forma adecuada, que se ejecuten en forma eficiente. No hay atajos ni recetas mágicas. Y, por cierto, aun la gente que parece respetable puede no serlo y, por ello, es sensato no poner todas las funciones en un solo individuo o entidad. Es prudente tener asesores cuyo objetivo sea protegerlo a uno y no complacer al banco o intermediario financiero que nos presta servicios, lo es también separar la función de asesorÃa de la de custodia y ésta de la manufactura de productos de inversión. Evitar conflictos de interés es crucial.
Como siempre me dijo mi papá: “el sentido común es el menos común de los sentidos†pero, desafortunadamente, es una condición imprescindible para invertir en forma prudente.
[1] Una pirámide es un esquema de inversión fraudulenta donde los inversionistas reciben rendimientos fantásticos que no provienen de comprar activos, sino de que los inversionistas viejos reciban pagos de los nuevos inversionistas en el esquema. El sistema funciona hasta que los recursos provenientes de inversionistas nuevos son insuficientes para satisfacer los pagos de los anteriores. Â
Â
Las columnas, artículos, mensajes de foros y cualquier otro servicio provisto por Yahoo! en Español Finanzas tienen sólo un propósito informativo en materias de finanzas e inversiones y no deben ser tomados como asesoría al inversionista. Bajo ninguna circunstancia la información que se presenta en este contexto representa una recomendación para comprar, vender o retener valores. Los puntos de vista y opiniones expresadas en un artículo o columna corresponden exclusivamente al autor, Yahoo! no los comparte necesariamente, ni implican un aval de Yahoo! a ningún consejo o estrategia de mercado.
Derecho de Autor © 2009. Yahoo! En Español, Inc. Yahoo! En Español, Inc.. Todos los derechos reservados. |
Cotizaciones retrasadas, si no indica lo contrario. Hay un atraso de 15 minuntos para el NASDAQ y 20 minutos para NYSE y Amex. También vea los tiempos de retraso para otros mercados. Las cotizaciones y otra infromación fueron provistas por proveedores iependientes que están identificadas en la página de participantes de Yahoo! En Español. El Ãndice S&P 500 fue provisto por Comstock. Toda la información se provée "tal como es" para propósitos informativos solamente, y no para propósitosnegociación o recomendación. Antes de iniciar una transacción, te sugerimos que consulta tu asesor financiero para verificar la información. Ni Yahoo! En Españ cualquier proveedor independiente es responsable por errores, faltas o retrasos acerca de esta información, o cualquier acción tomada en relación con la informan contenida aquÃ. Ingresando al sitio de Yahoo! En Español te compromete a no distribuir la información contenida aquÃ. |